El alcalde electo de Medellín, Federico Gutiérrez, revela preocupantes hallazgos sobre la situación financiera que heredará. Un déficit fiscal estimado en $2,8 billones podría dificultar la gestión de la ciudad. Además, la falta de cooperación y transparencia en el proceso de empalme genera inquietudes sobre la continuidad y estabilidad en la gestión de servicios públicos. Gutiérrez ha lanzado una línea ética para recibir denuncias de posibles irregularidades, reflejando su compromiso con una administración transparente y responsable. La colaboración de la administración saliente es fundamental para garantizar una transición sin problemas en la alcaldía de Medellín.