La Escuela para la Inclusión es un proyecto que tiene como objetivo principal brindar oportunidades de empleo a personas que tradicionalmente han sido marginadas o excluidas del mercado laboral. El programa está diseñado para ofrecer capacitación técnica, acompañamiento personalizado y seguimiento a largo plazo, para asegurar que los beneficiarios estén preparados y tengan éxito en su nueva carrera.
Lo más impresionante de este proyecto es que ha logrado hacer una diferencia real en la vida de cientos de personas. Gracias a la Escuela para la Inclusión, los beneficiarios han podido conseguir empleos formales y estables, lo que ha mejorado significativamente su calidad de vida y la de sus familias. Además, el programa también ha tenido un impacto positivo en la economía local, al aumentar la productividad y el desarrollo de habilidades en la fuerza laboral.
La actual administración ha puesto en marcha una estrategia para mejorar la calidad de vida de las personas vulnerables en la ciudad. Esta estrategia, llamada Escuela para la Inclusión, ha logrado vincular laboralmente a 598 personas con empresas aliadas, tanto públicas como privadas.

La Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos es la encargada de coordinar este programa y ha trabajado incansablemente para asegurarse de que todas las personas que acceden a estas oportunidades tengan un ambiente laboral justo y equitativo.
Estamos muy contentos de ver los resultados positivos que esta estrategia ha logrado en Medellín, ya que estamos comprometidos en apoyar a las personas más necesitadas. La Escuela para la Inclusión es una iniciativa admirable que se enfoca en ayudar a aquellos que más lo necesitan a conseguir empleo y mejorar sus condiciones de vida.
Es genial saber que hay empresas comprometidas con la disminución de las brechas de acceso a oportunidades para las poblaciones más vulnerables del Distrito. Arus, Asoeventos, Tid, Quiero café, Bio Urbe, Lima, Action Clean, Salamanca, Produsa, Impecable, Cemped, Nany Care, Summa, Intelsa, Konecta y Web Help son solo algunas de las empresas que han decidido tomar medidas para abordar esta problemática.
Es fundamental que más empresas se unan a esta causa, ya que al hacerlo, se contribuye al desarrollo sostenible del Distrito y se ayuda a construir una sociedad más inclusiva y equitativa. Además, al enfocarse en la reducción de brechas de acceso a oportunidades, estas empresas también están promoviendo la diversidad y la igualdad de oportunidades en el mercado laboral.
Es importante destacar que, aunque es necesario contar con iniciativas gubernamentales para abordar esta problemática, el papel del sector privado también es esencial. Al tomar medidas concretas, las empresas pueden tener un impacto positivo en la vida de las personas y contribuir al desarrollo económico y social del Distrito.

Es igualmente alentador saber que en lo que va del año, 111 ciudadanos han sido certificados en competencias básicas, ciudadanas y laborales en la Escuela para la Inclusión. Gracias a estas certificaciones, muchos de ellos han tenido la oportunidad de vincularse a alguna de las empresas aliadas.
Esto demuestra que la formación y capacitación de las personas es clave para reducir las brechas de acceso a oportunidades y mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable. La Escuela para la Inclusión está haciendo una labor admirable al proporcionar herramientas y habilidades que les permiten a los ciudadanos mejorar su perfil profesional y, por ende, su capacidad de encontrar empleo.
Además, la vinculación a empresas aliadas es fundamental para garantizar que estas personas puedan aplicar y poner en práctica lo que han aprendido en la Escuela para la Inclusión. Esto no solo beneficia a los ciudadanos certificados, sino también a las empresas, ya que les permite contar con personal altamente capacitado y comprometido con su trabajo.

Es gratificante para la Administración Distrital contar con la certificación de 111 ciudadanos en competencias básicas, ciudadanas y laborales en la Escuela para la Inclusión. Esto nos lleva a alcanzar un total de 1.465 personas capacitadas en lo que va de este gobierno.
Este logro es una prueba del compromiso de la Administración Distrital en la reducción de brechas de acceso a oportunidades y en la promoción de la inclusión social en el Distrito. Estamos seguros de que cada una de las personas certificadas ha mejorado significativamente su perfil profesional y su capacidad de encontrar empleo.
La secretaria de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos, Isabel Cristina Cadavid, expresó su satisfacción por los resultados obtenidos. Ella felicitó a los ciudadanos certificados por el esfuerzo realizado y por haber cambiado su forma de enfrentar la vida. Estamos de acuerdo con ella en que el resultado vale la pena.
Seguiremos trabajando en la promoción de iniciativas como la Escuela para la Inclusión, con el fin de brindar oportunidades de formación y capacitación para la población más vulnerable del Distrito y así seguir construyendo una sociedad más justa e inclusiva para todos.
La Escuela para la Inclusión tiene como objetivo proporcionar un proceso formativo integral a los ciudadanos, en el que puedan desarrollar destrezas para enfrentar procesos de selección laboral y afianzar habilidades clave para el mundo laboral y personal.
Entre las habilidades que se buscan afianzar en la Escuela para la Inclusión se encuentran la comunicación asertiva, la economía y finanzas, la convivencia y la paz, la resolución de conflictos, el trabajo en equipo y el servicio al cliente. Estas habilidades son esenciales para que los ciudadanos puedan desempeñarse de manera efectiva en el mercado laboral y para mejorar su calidad de vida.
Además, es importante destacar que el proceso formativo de la Escuela para la Inclusión no solo se enfoca en el desarrollo de habilidades, sino también en la promoción de valores y actitudes positivas hacia el trabajo y la convivencia. Esto se logra a través de una metodología participativa, en la que los ciudadanos son los protagonistas de su propio proceso de formación.
La formación en competencias impartida por la Escuela para la Inclusión tiene una duración total de 18 horas, en las que se abordan temas clave para el desempeño efectivo en el mundo laboral y personal. Durante este tiempo, se imparten temas como la comunicación asertiva, economía y finanzas, convivencia y paz, resolución de conflictos, trabajo en equipo y servicio al cliente.
Este proceso formativo se realiza en un promedio de dos semanas, en las que los ciudadanos pasan por un perfilamiento y una aula de destrezas. El perfilamiento tiene como objetivo conocer los intereses y habilidades del ciudadano para tratar de acercar las oportunidades que estén disponibles en el momento y que se ajusten a sus necesidades y expectativas.
En el aula de destrezas, por su parte, se busca desarrollar habilidades específicas que les permitan a los ciudadanos enfrentar de manera efectiva los procesos de selección laboral y desempeñarse de manera eficiente en el trabajo. Esta metodología participativa permite a los ciudadanos ser los protagonistas de su propio proceso de formación y adquirir de manera efectiva los conocimientos y habilidades que necesitan para mejorar su calidad de vida.
Karen Kenguan, una de las beneficiarias de la Escuela para la Inclusión, expresó su satisfacción con el proceso formativo que recibió. Según ella, aprendió muchas cosas importantes tanto para su vida personal como emocional, y se sintió muy bien durante todo el proceso.
Karen destacó que pudo explotar sus capacidades al máximo y se dio cuenta de que sí puede lograr lo que se propone, y que nada en la vida es imposible. Además, valoró la presencia constante de los formadores y el apoyo emocional y anímico que recibió durante todo el proceso.
Para Karen, lo que más le gusta de pertenecer a la Escuela para la Inclusión es el sentido de importancia que se les da a los ciudadanos y la cercanía y compromiso que tienen los formadores con ellos. En conclusión, la Escuela para la Inclusión es una iniciativa valiosa que permite a los ciudadanos vulnerables desarrollar habilidades y competencias necesarias para mejorar su calidad de vida.
La sede principal de la Escuela para la Inclusión se encuentra ubicada en el barrio Sagrado Corazón (carrera 60 # 48 – 37). No obstante, este año se ha implementado una estrategia territorial para llevar los procesos formativos a otros lugares de la ciudad.
Entre estos escenarios, destacan la biblioteca pública León de Greiff, ubicada en la comuna 8-Villa Hermosa, y la biblioteca Gabriel García Márquez, en la comuna 6-Doce de Octubre. Estos espacios permiten que la Escuela para la Inclusión llegue a más ciudadanos y que se puedan desarrollar procesos formativos en diferentes puntos de la ciudad.
La estrategia territorial busca ampliar la cobertura de la Escuela para la Inclusión y llevar sus beneficios a más personas en situación de vulnerabilidad. De esta manera, se contribuye al desarrollo de una sociedad más justa e inclusiva, donde todos tengan acceso a las mismas oportunidades.
Estas formaciones han impactado a diversos grupos poblacionales, incluyendo migrantes, indígenas, personas con discapacidad, ex habitantes de calle, población en contexto de prostitución y población LGBTIQ+. Estas personas se han vinculado laboralmente después de completar exitosamente la capacitación en competencias, realizar un proceso de perfilamiento y pasar por el aula de destrezas.

«Me siento muy cómoda trabajando en el metro porque es una empresa que está demostrando una verdadera inclusión, que es lo más importante para nosotras, de nuestra población, y le da un ejemplo al país sobre lo que es la inclusión y lo que verdaderamente se debe hacer cuando se dice que es incluyente. En la Escuela para la Inclusión me capacitaron de muchas maneras; descubrieron habilidades que no sabía que tenía», manifestó Tatiana Acosta, miembro de la población LGBTIQ+, quien hoy está vinculada laboralmente gracias a los procesos de formación.
La administración distrital está enfocada en crear oportunidades de empleo, emprendimiento y formación para los grupos poblacionales que, debido a sus condiciones físicas, sociales o económicas, han enfrentado mayores barreras para conseguir trabajos que tengan un impacto positivo en sus proyectos de vida y en sus familias.