¿Sera este el año en que salvemos las abejas? Si es así, el mérito sería del nuevo coronavirus.
En palabras de Albert Einstein “al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”.
Mucho es lo que se ha dicho sobre la extinción de la humanidad si faltaran las abejas, y gracias a la ausencia de humanos en el mundo exterior se puede ver florecer grandes jardines y flores silvestres ayudando de alguna manera a restaurar los delicados ecosistemas de plantas urbanas y el tímido regreso de las abejas.

Una buena noticia dentro de la crisis generada por la pandemia mundial, las flores raras y la disminución de las poblaciones de abejas podrían comenzar a recuperarse durante el proceso de aislamiento social por cuenta del coronavirus, porque ahora, en casi todas las ciudades, las plantas silvestres de todo tipo pueden crecer sin ser molestadas por la interacción humana.
Según la mayor organización europea de conservación de plantas silvestres, Plantlife, el borde de la carretera es, de hecho, el último refugio para muchas especies de plantas que han sido devastadas por la conversión de prados naturales en terrenos agrícolas y complejos residenciales. Estas estrechas franjas de prados pueden albergar 700 especies de flores silvestres.

En los últimos años, explica el botánico de Plantlife Trevor Dines, los ayuntamientos y munnicipalidades han adoptado políticas demasiado agresivas que cortan las flores antes de que maduren. Pero los recortes laborales, debido a la crisis de Covid-19, estuvieron entre los primeros servicios reducidos o incluso suspendidos en algunos países. Y los ecosistemas de plantas urbanas ya han comenzado a recuperarse.
Todo esto también beneficia a las poblaciones de abejas, mariposas, pájaros, murciélagos y todos los insectos que dependen de las plantas silvestres para sobrevivir de una manera extraordinaria.

En conclusión, simplemente dejar que muchas de nuestras plantas florezcan nuevamente puede ofrecer polen y néctar a las abejas en un intercambio amoroso. Por otro lado, aproximadamente el 80% de las plantas utilizan la ayuda de insectos u otros animales para transportar los granos de polen del macho a la parte femenina de la planta.
En tiempos de coronavirus, por lo tanto, la naturaleza ha estado recuperando sus espacios. Y es maravilloso darse cuenta de lo poco que se necesitaría para dejarlo tranquilo y vivir en armonía con el planeta que habitamos.